
Cuando el pasado año 2011 escuché hablar de la primera edición de un taller de fotografía en Corera, un pueblecito de La Rioja, y de todas sus maravillas, automáticamente, y de una forma totalmente intuitiva sentí la necesidad de acudir a la convocatoria de 2012
En esa primera edición de 2011 se habían dado cita allí fotógrafos que han generado en mi un importante cambio en mis perspectivas, también había otros a los que admiraba y sigo admirando. Por todo ello, sentí que tenía que formar parte de esa especie de “locura colectiva” en la futura edición.
Y, por fin, llegó el 2012, se hizo una segunda edición de “Corera” y, por suerte, he podido estar allí para disfrutarla en primera persona.
Sin lugar a dudas, Corera me ha marcado. Habrá un antes y un después de Corera 2012; desde luego para mi, pero creo que también para los demás amigos y a la vez colegas que allí me acompañaron.
En Corera he conocido a magníficos profesionales y mejores personas que, a pesar de estar en lo más alto de nuestra querida profesión, rebosan humildad por todos los poros de su piel. He podido convivir con otros compañeros y compañeras en una unidad inimaginable, dónde no existían diferencias de ningún tipo y dónde los conocimientos fluían sin cesar.
Reconozco que he tenido momentos en los que he sentido una auténtica saturación mental y emocional por todo lo que allí se vivió y por la cantidad de intensas horas absorbiendo información, conceptos, perspectivas, ideas, etc., etc. pero, al final, toda esta presión se ha transformado en una inmensa alegría por haber podido compartir tanto.
No tengo palabras para agradecer a esos cuatro “maestros” lo que nos han dado estos días: Gracias a Fran Russo por inyectarnos siempre un subidón de energía positiva; gracias al gran Roberto Ramos por su rebeldía, por su esfuerzo y por su sinceridad a la hora de trasmitirnos lo mucho que sabe; y, cómo no, mil gracias a ese par de “pinches cabrones mejicanos”
Fer Juaristi y Daniel Aguilar por su enorme carisma, por su dedicación absoluta y total, por su cercanía y sus grandes enseñanzas, y a la vez gracias por demostrarnos que se puede estar en lo más alto (profesionalmente hablando) y a la vez ser unas personas íntegras, humanas y realmente maravillosas.
Corera 2012 me ha marcado, y todos y cada uno de los que allí han compartido estarán siempre en mi mente y, sobretodo, estarán en mi corazón.






















26 comentarios